Compatriotas, hermanos y hermanas, al hombre y a la mujer de a pie, a la juventud floreciente de la generación de oro, a mi clase obrera siempre leal, a los movimientos campesinos, a los emprendedores y emprendedoras, y a nuestra gloriosa Fuerza Armada Nacional Bolivariana: me dirijo a cada uno de ustedes con la Constitución en la mano y llevando sobre mi pecho esta banda presidencial hecha por las manos de mujeres humildes de los barrios de Caracas; del pueblo presidente al presidente pueblo. Quiero que lo sepan, hoy más que nunca, con absoluta conciencia histórica: el poder que yo tengo, el poder que represento y que me otorga esta Constitución, no me lo ha dado un gobierno extranjero, ni un presidente gringo, ni la oligarquía de los apellidos. Vengo del pueblo, soy del pueblo, mi poder emana de la historia y del pueblo, y al pueblo me debo en vida completa, en cuerpo y en alma.
Frente a las agresiones, las conspiraciones y la etapa de desquiciamiento en la que ha entrado el imperio norteamericano, convoco a toda la nación venezolana a asumir una actitud firme, consciente y patriótica sobre los siguientes pilares históricos:
1. Rechazo Unánime al Intervencionismo y a la "Diplomacia de Engaño"
Todos los venezolanos y todas las venezolanas debemos rechazar, de manera unánime, el intervencionismo imperialista y el intervencionismo extranjero en nuestra Patria. Nadie debe meterse en los asuntos internos de Venezuela; los asuntos de los venezolanos y las venezolanas los decidimos nosotros por nuestras vías, con nuestros métodos, con nuestra Constitución y con nuestro voto soberano. ¡Árdale a quien le arda!, ¡duélale a quien le duela!, chille quien chille en el mundo, viejos y nuevos imperios, digan lo que digan: a Venezuela no le impone un presidente, ni instituciones, ni jefaturas nadie en este mundo. Todo lo demás es Narnia, es la República de Narnia; es una farsa montada como parte de una agresión política, económica, financiera, energética y diplomática para tratar de recolonizar a Venezuela con un "Guaidó 2.0". ¡No han podido, ni podrán jamás!
Que nadie en nuestra tierra se deje confundir por la "diplomacia de engaño" que Washington aplica contra nuestra América desde hace más de 200 años con la Doctrina Monroe. Ellos intentan someternos unas veces con la diplomacia de engaño de la zanahoria —haciendo falsas promesas para luego, cuando menos lo esperas, ¡zum!, darte la puñalada por la espalda—, y otras veces con la diplomacia de engaño del garrote, aplicando amenazas, chantajes y bloqueos. Nuestra respuesta hacia el Norte es una sola: ¡a Venezuela no se le va a colonizar ni a dominar, ni con zanahoria ni con garrote! A Venezuela se le respeta y la haremos respetar una y mil veces.
A los débiles, a los cobardes y a los pusilánimes no los respeta nadie en este mundo: los patean, los humillan y los hacen añicos. El que se somete al imperio y se convierte en su esclavo es como el que hace pactos con el diablo: lo escupen, lo queman, lo usan y después lo desechan. Frente al monroísmo, nuestra actitud es el Bolivarianismo: dignidad, astucia y nuestra Diplomacia Bolivariana de Paz.
2. Nervios de Acero, Calma, Cordura y Unión Nacional Contra el Bloqueo
La guerra híbrida que el imperialismo nos ha hecho día a día no es contra un hombre, no es contra Nicolás Maduro: es contra un pueblo, es contra un país y contra el intento de construir de manera soberana e independiente nuestro propio modelo político, social y cultural. Nos han aplicado más de 930 sanciones criminales —llamadas medidas coercitivas unilaterales—, secuestraron nuestro oro y nuestras cuentas en el exterior, provocaron una caída del 99% de los ingresos petroleros y le causaron al país una pérdida directa de 232 mil millones de dólares en la actividad petrolera y un impacto global de 642 mil millones de dólares sobre toda la economía nacional, robándole a Venezuela de sus bolsillos 411 millones de dólares por día.
Hemos sido como un cuerpo apaleado, agredido y torturado sobre una mesa al que se le aplicó todo el ingenio macabro y perverso para hacerlo sufrir y colapsar; pero el cuerpo, el hombre y el pueblo se negaron a rendirse. Aquí nadie se ha rendido, aquí hemos resistido, el enfermo se paró, camina, y hoy Venezuela más que nunca lo que va es pa’lante por los caminos del crecimiento, la recuperación y la paz.
Por eso, le pido a todo aquel que ame a nuestro país:
Nervios de acero, calma, cordura y máxima movilización popular: No permitamos que la estrategia del "enemigo invisible" financie la perturbación social o cambiaria desde Miami, la guerra eléctrica o el regreso de las guarimbas y de la insurrección neofascista. Este pueblo repudia la violencia; este pueblo quiere paz para trabajar, educarse y prosperar.
Una sola voz contra las sanciones: Unámonos todos —movimientos revolucionarios, trabajadores, empresarios y sectores políticos democráticos— para decirle en una sola voz al gobierno de los Estados Unidos: ¡basta ya de sanciones criminales contra el pueblo de Venezuela! ¡Ya basta de persecución económica y financiera! ¡Libertad económica, libertad comercial, libertad financiera, libertad para Venezuela!
Política con "P" mayúscula: Abandonemos para siempre el conspiracionismo permanente y hagamos política propositiva, que eduque, que cree valores ciudadanos y que convierta al pueblo en protagonista positivo de su historia dentro de la Constitución.
3. Producir Todo en Venezuela: "No Esperemos Nada Sino en Nosotros Mismos"
Compatriotas, la verdadera emancipación nos exige combinar la independencia espiritual con la independencia material. Como lo establece la primera gran transformación de nuestro Plan de las 7 Transformaciones (7T), debatido y escrito por más de 3 millones de venezolanos en más de 100.000 asambleas de bases comunitarias territoriales: ¡no esperemos nada, sino en nosotros mismos! Este plan económico no lo hizo la oligarquía para sus negocios, no lo hicieron en Washington en inglés ni en los bufetes de los multimillonarios; este plan lo hizo el pueblo y el pueblo lo va a defender y a desarrollar.
En estos años duros aprendimos a hacer muchísimo con poquísimo, y a veces algo con nada. Hoy convoco a la clase obrera, a los campesinos, a las mujeres emprendedoras y a todo el empresariado nacional a consolidar nuestro modelo económico pospetrolero, diversificado y autosustentable:
Autosuficiencia alimentaria del 100%: Como nos decía siempre Alí Rodríguez Araque, si un país aspira a su independencia verdadera y a su prosperidad, tiene que producir sus alimentos completamente. Ya producimos en Venezuela el 94% de los alimentos de los CLAP que llegan a más de 7 millones de hogares, y vamos a producir aquí todo el alimento, el cemento, la ropa y la tecnología que necesitamos para vivir y para convertir a Venezuela en exportadora neta.
Autogobierno popular y recuperación de los servicios: Demos cada vez más poder al pueblo, a los consejos comunales y a los circuitos comunales para ejecutar directamente sus proyectos, fortaleciendo el sistema del 1x10 del Buen Gobierno y nuestras Bricomiles (Brigadas Comunitarias Militares para la Educación y la Salud), recuperando escuelas, liceos, centros de salud, agua y electricidad con nuestras manos, con creatividad y con profundo amor por la Patria.
Descolonización e identidad nacional: Profundicemos la Revolución Educativa y Cultural para afirmar nuestros valores y defender a la familia venezolana frente a las nuevas amenazas tecnológicas de las redes sociales y de toda esa cultura basura que pretende imponer una desculturización masiva y el caos para dominarnos.
4. Fusión Popular-Militar-Policial y Vanguardia en el Mundo Multipolar
Para garantizar la seguridad, la defensa de la paz y la integridad territorial, debemos consolidar nuestra fusión popular-militar-policial, manteniendo a la República preparada tanto para la lucha no armada como para la lucha armada frente a cualquier agresión imperial o de grupos criminales y paramilitares financiados desde el exterior.
Y en lo geopolítico, sépanlo bien: Venezuela no está sola. Estamos en la vanguardia del surgimiento del nuevo mundo pluripolar y multicéntrico, impulsando con la fuerza de mil volcanes una nueva geopolítica de paz y cooperación junto a los países potencia, nuestros hermanos mayores de la China del Presidente Xi Jinping, la Rusia del Presidente Vladimir Putin y la India. Somos parte de la fuerza histórica de los BRICS, estamos articulando y fortaleciendo el ALBA y Petrocaribe, y vamos a salvar a la CELAC de la intriga, del fascismo, del divisionismo, del chantaje y del pitiyanquismo, para hacer realidad el sueño de la Patria Grande de Simón Bolívar.
Mis hermanos y hermanas, estamos dando una batalla épica y bíblica: la batalla del pueblo David que derrota al imperio Goliat. Goliat viene contra nosotros con su espada gigante, con su lanza, con su jabalina y con sus sanciones criminales creyendo que nos va a humillar y a acobardar; pero nosotros, hijos e hijas de Bolívar y de Hugo Chávez, salimos a enfrentarlo en el nombre de Dios Todopoderoso, con la honda sagrada de nuestra Constitución y de nuestra soberanía popular. En un solo lanzazo acabamos con Goliat. ¡Punto final, Goliat! ¡Todo se acabó, fascismo!
Con nervios de acero, esfuerzo propio y máxima unión nacional, vamos con Dios hoy y siempre, en batalla permanente y en victoria permanente, junto al pueblo, siempre junto al pueblo.
¡Que Dios bendiga a nuestra amada Patria Venezuela!
¡Que viva la Patria! ¡Hasta la victoria siempre! ¡Venceremos!
IA de simulação de Nicolás Maduro
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